Los portales de la muralla de la villa de Lekeitio


La villa de Lekeitio, desde su fundación, se encontraba rodeada de una muralla, la cual se fue extendiendo y haciendo más fuerte según crecía la villa.
Llegado el siglo XVI, tenía ya la villa una muralla con seis portales exteriores y otros dos en la muralla interior o cortafuegos. Todos los portales tenían su correspondiente puerta con cerradura, que se cerraba por la noche. Durante la matxinada de 1718, debido al peligro de ataque que corrió la villa, se hicieron puertas nuevas para los portales, por encontrarse estos en muy mal estado, se aseguró fuertemente el portal Zumaseta y se colocaron cañones en los portales de Atea y Apallua.
La mayoría de los portales de la muralla eran denominados de varias maneras debido a que estos, además de con el nombre popular, eran conocidos por la imagen que cada uno tenía en su hornacina.
Comenzando por el portal más antiguo, sus denominaciones eran las siguientes:

Portal de Atea, también llamado portal Viejo, portal de Zavala o portal de la Esperanza, que tendría posiblemente una hornacina con la imagen de la Esperanza. Se alzaba al final de la actual Dendari kalea, entre los números 47 y 52.

Portal de Zumaseta o de Yturrioz, que se encontraba en la confluencia de las actuales Artola kalea y Tortola kalea, frente a la actual Zumatzeta kalea.

Portal de Apallua o de la Piedad. Se encontraba cerrando el cantón que hoy en día existe entre el bar Gallo y la Caja Laboral. Tenía una hornacina con el Cristo de la Piedad, al cual, en 1536, la vecina Marina de Irlanda le ponía luz todas las noches.

Portal de Arranegui, de San Pedro o de Nuestra Señora del Buen Viaje. Se encontraba entre la fachada trasera del nº 2 de Narea kalea y el nº 3 de Arranegiko zabala. Tenía una hornacina con la imagen de San Pedro.
En sesión plenaria de 9 de mayo de 1882, la Corporación Municipal acordó desestimar la petición de un vecino que solicitaba que se levantara la prohibición al transito de carros bajo el arco de San Pedro. Prohibición probablemente dada por el mal estado del muro y su estrechez.

Portal de Guzurmendia o del Astillero. Se alzaba aproximadamente donde hoy en día se encuentra el arco de acceso al Ayuntamiento por Arranegi kalea. A través de él se bajaba al arenal o astillero, donde se construían naves. Este portal desapareció a principios del siglo XVIII.

Portal de Elexatea, que se encontraba adosado a la fachada sur de la torre de la iglesia de Santa María.

Portal de San Nicolás Tolentino o Piperren-portalia. Era uno de los dos portales de la muralla interior o cortafuegos. Se encontraba en la actual Arranegi kalea, entre la fachada trasera del nº 2 de Monseñor Azpiri kalea y el nº 6 de Arranegi kalea.

Portal de la Trinidad. Se alzaba en la actual Trinidade kalea, entre los números 9 y 2 de esta calle. Era otro de los dos portales de la muralla interior o cortafuegos. Tenía una hornacina con la imagen de la Trinidad. Entre finales de 1832 y principios de 1833 se derribó el arco del mencionado portal, tras lo cual la imagen se colocó en una hornacina adosada entre los números 9 y 11 de esta calle, lugar en el que permaneció hasta el año 1994. En noviembre de ése año, el Ayuntamiento de Lekeitio, viendo que el estado de conservación de la imagen era lamentable y que el edificio que la albergaba estaba destinado a ser derribado debido a su estado de ruina, la retiró de su hornacina y solicitó su restauración al Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia.
La imagen de la Trinidad que se encontraba en el mencionado portal, es de alabastro ingles y data del siglo XVI. En la actualidad, tras ser restaurada, la imagen original se encuentra expuesta al público en la capilla de Santa Ana de la iglesia de Santa María, y en el lugar que ésta ocupaba en Trinidade kalea se ha colocado una copia de resina.

La muralla y los arcos de los portales se iban deteriorando con el paso del tiempo y, a pesar de que se les hacía mantenimiento, fueron quedando obsoletos y en desuso para lo que la Corporación Municipal entendía por modernidad. Debido a lo cual, entre los años 1829 y 1888, se derribaron todos los portales de la muralla de la villa.

El primero en derribarse fue el Portal de Atea. En sesión plenaria de 26 de enero de 1829 se acordó que fuese derribado el Portal Viejo de Atea ya que no servía para nada a la población, su estado era peligroso para el transito de peatones e impedía el paso de los carros.

Posteriormente les llegó el turno a los portales de la Piedad, la Trinidad, la Esperanza, San Nicolás Tolentino y Elexatea.
En sesión plenaria celebrada el 12 de marzo de 1832 se propuso que, como exigía la buena política urbana, la seguridad individual y la ventilación libre, se derribasen los portales de la Piedad, la Trinidad, la Esperanza y San Nicolás Tolentino. En especial el de San Nicolás Tolentino, debido a que estorbaba al paso del los bultos en las procesiones pública y oscurecía la calle de mayor transito de la villa. Por todo lo cual se acuerda que se reconozcan dichos muros, se realice informe de su estado actual y del costo total o parcial que ha de tener la demolición de cada uno de los citados arcos y muros.
El mencionado informe fue realizado por el arquitecto Antonio de Goicoechea y se presentó en sesión plenaria celebrada el 28 de noviembre de1832. En el mismo, el arquitecto Antonio de Goicoechea, informaba de que había reconocido los muros y arcos de la Esperanza, San Nicolás Tolentino, la Trinidad y la Piedad, los cuales se encontraban sin orden y proporciones, causando oscuridad, a lo que se agrega que algunos de los citados muros amenazaban ruina, por lo mismo declaraba que deben demolerse en toda la anchura de sus respectivas calles. Mandaba que se aseguraran las esquinas de las casas inmediatas con la solidez y decoración correspondiente, haciendo la calzada y enlosado correspondientes en la parte que quedase al descubierto al quitar los mencionados muros y arcos. Todos los materiales resultantes de los derribos se dejarían para el ejecutante de las obras.
El coste del derribo en el caso de los portales de la Esperanza, la Trinidad y la Piedad sería de 648 reales; y el derribo del portal de San Nicolás Tolentino, con los apuntalamientos y reformas que resultaran en las casas de Estanislao de Goitia, Domingo de Achabal, en la del Medico, y en la de Juan José de Goicoolea sería de 2.360 reales.
Visto el mencionado informe se resolvió su aprobación y se sacó a remate la adjudicación de las mencionadas obras de derribo.
El 26 de marzo del mismo año, en sesión plenaria, se presenta una propuesta de derribo del portal de Elexatea, por ser tan estrecho y alto que oscurece la plazuela existente entre la Parroquia y dicha casa, y hace muy difícil el paso de los bultos en las procesiones que pasan por aquel portal.
Propuesta que se aprueba en la misma sesión porque ya se dispone de un profesional que esta dispuesto a derribar el mencionado portal sin más retribución que la piedra existente en él. Por todo lo cual el Ayuntamiento acordó que se derribase dicho portal hasta dar con la huerta de Antonio Ibáñez de la Rentería, rebajando el murallón pegante a él en toda la extensión necesaria, haciéndose estas operaciones con las seguridades necesarias y sin el menor gasto para los fondos públicos, siendo para la persona que quite dicho portal y murallón todo el material que derribe.

El portal de Zumaseta fue derribado en 1884 como parte del proyecto urbanístico denominado Travesía de Zumaceta. Los planos de la mencionada travesía fueron realizados por el arquitecto Casto de Zabala. Este proyecto constaba de dos partes: 1/ la apertura de la mencionada travesía, que ocupaba el tramo comprendido entre los primeros números de la actual Atea kalea y las inmediaciones del Eskolape; 2/ una plaza en la confluencia de las calles Tortola y Artolaba, para lo cual se derribó el portal de Zumaseta y se expropiaron varios terrenos.
Pascual Abaroa costeó, con treinta mil pesetas, el total del presupuesto de las obras del mencionado proyecto de Travesía de Zumaceta, por lo cual el ayuntamiento, en sesión plenaria de 21 de febrero de 1884, acordó denominar Avenida Pascual a la nueva travesía. En la misma sesión plenaria se acordó denominar Plazuela de María Antonia a la plaza incluida en dicho proyecto, en honor a la madre de Pascual Abaroa.

En 1888 le llegó la hora al portal de San Pedro, presentándose una propuesta para su derribo en sesión plenaria celebrada el 21 de enero, en la que se expresó lo conveniente que sería la desaparición del arco de San Pedro, y, previo consentimiento de la Cofradía, colocar la imagen de San Pedro en sitio conveniente del edificio de la Cofradía de Mareantes.
El mismo año, en sesiones plenarias de 16 de febrero y 24 de marzo, tras estudiar el proyecto presentado por el arquitecto Casto de Zabala para la demolición del arco de San Pedro, se acordó que, visto que la casa de Narea kalea nº 2 tenía la fachada que daba a Arranegiko Zabala apoyada en la muralla del portal de San Pedro, la mejor manera de terminar las obras tras el derribo era retirar el voladizo de la casa nº 2 de Narea kalea, nivelando la fachada de la misma en dirección vertical al ras de la acera, e indemnizando con 6.000 reales a los propietarios de dicha casa por la pérdida de amplitud que esta sufría.
Así mismo, el Ayuntamiento, costearía con otros 6.000 reales las obras de derribo del expresado arco de San Pedro y la restauración de la fachada de la mencionada casa. El Alcalde, reunido con los propietarios de la casa de Narea kalea nº 2, cerró el trato en los términos acordados en sesión plenaria.
Las cantidades presupuestadas por el Ayuntamiento variaron a la hora de hacerse los pagos de las obras de modificación y de la indemnización a los vecinos. El 17 de agosto de 1888, el Ayuntamiento abona a Domingo Corta la cantidad 1.351,31 pesetas en pago de las obras de modificación que había realizado en la casa número 2 de Narea kalea; en la misma fecha, los propietarios de la casa de Narea kalea nº 2 recibieron del Ayuntamiento la cantidad de 1.648,69 pesetas como indemnización por la pérdida de amplitud que sufrió la mencionada casa a causa del derribo del arco de San Pedro.
El 29 de septiembre en sesión Plenaria se acordó proceder a la colocación de la imagen de San Pedro, que estuvo en el arco de la plazuela de Arranegi, al punto conveniente del edificio de la Cofradía.

Iñaki Madariaga Valle 2010